MUJER Y GÉNERO
Son muchos los estudios realizados sobre mujer y género, así como numerosos los departamentos académicos dedicados a ello en las diversas universidades y centros iberoamericanos. Sin embargo, no es tan frecuente ni está tan consolidado el estudio de este tema desde una visión antropológica. En la entrevista a Britt-Marie Thurén, que publicamos en el presente número, la antropóloga sueca nos confiesa la división personal que sufrieron las primeras especialistas de nuestra disciplina a la hora de verse en la necesidad de conciliar antropología y feminismo. Como señala Quiceno en el artículo dedicado a "Antropología y Mujer", la tradición antropológica echa en falta un trasfondo histórico dedicado al estudio de la mujer, ya que nuestra ciencia ha sufrido siempre una predominancia masculina. No sólo porque hasta el siglo XX los antropólogos casi siempre fueran hombres (algo que por otra parte podría suponer un sesgo superable), sino porque los objetos de su estudio también lo eran. Por eso, enfrentarse al estudio del género en nuestra disciplina supone un reto que nos conduce a trabajar enfrentando la reivindicación y la investigación, el posicionamiento y la asepsia, el compromiso de conciencia y la frialdad del analista. Pero el debate del estudio del género en la antropología ha de ser capaz de lidiar con dichos términos, dado que se trata de un dilema recurrente en otras muchas ramas de nuestra disciplina. Por el contrario, en la parte positiva, el reto se compone de diversidades culturales que nos ofrecen nuevas perspectivas, y tales son las compuestas por todo el entramado que se define en torno al concepto de "género" en las culturas contemporáneas. Para completar el mencionado planteamiento de Quiceno, al haber sido la antropología por y para hombres, debemos abordar el estudio no sólo de la mujer, sino también el de todo aquel ser humano que no se encuadra culturalmente dentro de esas dos categorías.

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